Facturar como independiente: guía paso a paso del CFDI
Si cobras por tu trabajo como independiente, tarde o temprano un cliente te va a pedir una factura. Emitirla es un trámite fiscal, no una cortesía, y hacerlo bien evita problemas con el SAT y con quien te paga. Aquí tienes el proceso en pasos sencillos.
Antes de facturar: tu situación fiscal
Para emitir facturas necesitas estar registrado en el SAT como persona física con actividad económica. Eso implica tener tu RFC activo, un régimen fiscal que corresponda a tu actividad (por ejemplo, RESICO o servicios profesionales) y tu constancia de situación fiscal actualizada.
También necesitas un medio de acceso al portal del SAT: tu contraseña (CIEC) o tu e.firma. La e.firma es más segura y se usa para firmar trámites de mayor importancia.
Paso a paso para emitir un CFDI
Desde 2023 los comprobantes deben emitirse en la versión 4.0 del CFDI. Los pasos generales son estos:
- Entra al portal del SAT con tu RFC y tu medio de acceso, y elige la opción de facturación electrónica.
- Captura los datos del receptor: su RFC, nombre o razón social exactos, código postal fiscal y régimen fiscal.
- Indica el uso del CFDI, que describe para qué usará tu cliente la factura. Revisa las opciones disponibles, porque no todas aplican a todos los casos.
- Selecciona la clave de producto o servicio que corresponda a lo que vendiste.
- Escribe la descripción, la cantidad, el valor unitario y el importe.
- Agrega el IVA que corresponda. La tasa general es de 16%, aunque hay casos con tasas distintas o exentos.
- Define el método de pago (PUE o PPD) y la forma de pago.
- Timbra el comprobante. El XML que se genera es el documento oficial, y el PDF es su representación impresa.
Antes de enviar la factura a tu cliente, descárgala y guarda el XML y el PDF en tu carpeta. Si el cliente pide una corrección, tendrás que cancelar y emitir de nuevo, así que conviene revisar antes de timbrar.
Retenciones: lo que tu cliente puede descontar
En ciertos casos, las empresas están obligadas a retener impuestos a quien les presta servicios. Es decir, te pagan menos de lo facturado porque retienen una parte de ISR y, según el caso, de IVA. No es un error: es parte del proceso.
Cuando recibas un pago con retenciones, tu factura debe reflejarlo, y tu cliente te entregará el comprobante de retención correspondiente. Guárdalo, porque lo necesitarás para tu declaración.
Errores que conviene evitar
Los errores más comunes son sencillos, pero generan retrabajo:
- Capturar mal el RFC o el nombre del receptor, lo que hace que la factura se rechace o no sirva para la deducción de tu cliente.
- Emitir una factura por un servicio distinto al que realmente prestaste.
- Cancelar facturas sin avisar al cliente, o no conservar el acuse de cancelación.
Otro detalle es el régimen fiscal del receptor: si no coincide con lo que tiene registrado en el SAT, la factura puede generar observaciones.
Antes de timbrar, revisa datos y montos dos veces. Corregir una factura después es más lento que hacerla bien desde el principio.
Tu rutina de facturación
Factura en el mismo periodo en que cobras o prestas el servicio, y guarda una carpeta por mes con tus CFDI, sus XML y los comprobantes de pago. Así, cuando llegue la declaración, tendrás todo a la mano.
Si facturas con frecuencia o tienes clientes de distintos tipos, puede convenirte apoyarte en un contador. Lo importante es entender el proceso para que cada factura refleje un servicio real.